Innovación pública: hacia Estados más eficientes, sostenibles y cercanos
Para Patricio Ovalle (ILG 2025, Chile) y Luis Papagni (ILG 2025, Argentina), la innovación pública va más allá de la incorporación de tecnología: constituye una herramienta para transformar la gestión estatal y mejorar de forma sostenible la calidad de vida de las personas. Su impacto depende de fortalecer las capacidades institucionales, la confianza, la colaboración y la continuidad de las iniciativas con perspectiva de largo plazo y que trascienda los ciclos de gobierno. En este contexto, América Latina y el Caribe tiene la oportunidad de articular a los sectores público, privado, académico y social para desarrollar soluciones centradas en la ciudadanía para avanzar hacia Estados más ágiles, duraderos y próximos a las personas.
por Guadalupe Ramírez
En una conversación conjunta, ambos alumni de la cohorte del programa Innovación y Liderazgo en Gobierno (ILG 2025), comparten su motivación para ser agentes de cambio, sus perspectivas como líderes impulsores de la innovación pública, qué factores determinan que sea exitosa y las oportunidades en América Latina y el Caribe.
Distintas trayectorias, un propósito compartido: innovar en lo público
Con trayectorias académicas y profesionales muy diferentes, Luis con formación en Ingeniería en Sistemas de Información y una sólida carrera en el sector privado, y Patricio con preparación en negocios dentro y fuera de Chile; ambos han encontrado en el sector e innovación pública, una profunda motivación para generar impacto.
Para Patricio, Director del Hub de Ciudades del City Science Lab MIT – Universidad de Guadalajara en México, es importante hacer algunas precisiones sobre la innovación pública, la invención e innovación. Desde su perspectiva, la innovación ocurre en espacio de confianza y, a veces la administración pública puede ser un espacio de suspicacia, por otro lado, cuando nadie designa valor entonces es solo invención. La innovación pública, por su parte, tiene sentido si mejora la calidad de vida de la gente y si los individuos o entidades están dispuestos a invertir para lograr esa mejora, ya sea, por ejemplo, en el medio ambiente, la salud, la educación o la economía. Por ello, considera que hoy en día se requieren nuevas fuentes de soluciones multisectoriales para complementar las funciones de los gobiernos.
A partir de sus inicios como consultor dentro de un centro de competitividad que atendía al sector público, y posteriores experiencias profesionales dentro de Chile, así como en Europa y Estados Unidos, Patricio se dio cuenta de que el gobierno podía ser más eficiente, ágil y colaborativo usando mejores metodologías y tecnologías. Por ello, aceptó una oportunidad que le permitió impulsar y operar el primer Hub de Providencia en Chile. Posteriormente, al incorporarse al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pudo escalar este modelo y crear el Hub de Ciudades, que actualmente integra 35 hubs en 12 países de América Latina y el Caribe, y y cuyo trabajo incluye la intersección entre gobiernos, tecnología, innovación y empresas para transformar desafíos urbanos comunes en soluciones innovadoras, colaborativas y replicables.
En América Latina y el Caribe, señala Patricio, hay una gran oportunidad para aumentar la eficiencia. De acuerdo con el estudio del BID "Mejor gasto para mejores vidas: Cómo América Latina y el Caribe puede hacer más con menos", los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) invierten en promedio entre el 2.4% - 2.5% de su Producto Interno Bruto (PIB) en la inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i), un fuerte contraste con el promedio de América Latina que es del .4%. Lo anterior refleja que la ineficiencia técnica del gasto público de varios países en la región a la inversión de I+D+i es de uno a tres, lo que se traduce en pérdidas institucionales y, por ende, un gran camino a recorrer en conjunto con el sector privado y público para aumentar la eficiencia y mejorar la calidad de vida de las personas.
“A través de la innovación pública, queremos acercar mundos que no conviven, rompiendo silos en las administraciones y entendiendo a la innovación y tecnología como habilitadores para mejorar la calidad de vida de las personas y haciendo más eficientes a los gobiernos”. – Patricio Ovalle (ILG 2025, Chile)
Por su parte, cuando Luis, consultor y asesor estratégico de Infraestructuras Públicas Digitales (DPI), Identidad Digital, Ciberseguridad e Interoperabilidad, inició su carrera en el sector público se dio cuenta del poder multiplicador único que representa la combinación de gestión pública y la tecnología para llegar a millones de personas con una solución, reducir desigualdades y profundizar cambios. Ya no solo se trataba de migrar sistemas sino entender los desafíos para llegar a territorios a través de proyectos con gobernanza clara, soberanía digital y sostenibilidad a largo plazo.
En países de la región donde hay políticas públicas a corto plazo, la tecnología combinada con innovación, da la posibilidad de hacer políticas públicas sostenibles en el tiempo con un impacto mayor.
Aceptar, adaptar y apropiar: claves para el éxito
Desde su perspectiva, la innovación requiere sostenibilidad en el tiempo. Un proyecto de transformación digital, por ejemplo, es exitoso cuando trasciende una gestión y para ello se requieren varios factores: 1) la institucionalidad que incluye gobiernos con reglas claras, marcos normativos, estructuras que conviertan proyectos en políticas de estado, no iniciativas que mueran al poco tiempo de ser creadas 2) estándares abiertos que permitan que las cosas se conecten y escalen sin depender de un proveedor puntual 3) capacidad instalada con equipos humanos técnicos formados y que hagan evolucionar lo construido y 4) capacidad de gestión del cambio para solucionar los desafíos.
“Un proyecto de innovación pública sólido pasa por tres etapas: aceptación, adaptación y apropiación. Cuando llega a la tercera, y es apropiada tanto por la gestión, como los equipos técnicos y la ciudadanía, es considerado exitoso”. – Luis Papagni (ILG 2025, Argentina)
Un ejemplo – continúa – es el trámite digital en Argentina, que a más de 10 años de su implementación sigue funcionando. Anteriormente, las personas que necesitaban tramitar su documento de identidad tenían que presentarse personalmente, reclamar varias veces y un tiempo de espera de 6-8 meses. Con el cambio en 2010, las personas que requieren un documento de identidad, incluido el pasaporte, inician su trámite y en unas horas o a los pocos días, lo reciben en su casa. Para la ciudadanía es impensable que sea de otra forma; es un modelo sostenible, en el que se actualiza la tecnología según se requiera, y es exit
Continuidad y confianza a largo plazo, independiente a la gestión
Para Patricio, quienes innovan en el sector público deben demostrar y explicar constantemente sus proyectos. Desde su perspectiva, esto debería ser diferente y para ello proponer tener autoridades que generen el espacio para crear una cultura en torno a innovación y procesos, y que la arquitectura establecida prevalezca sin depender de gobiernos cambiantes, sino del Estado.
En América Latina, continúa, el gran desafío es el contexto político, la falta de validación de las autoridades, las crisis alimentarias, la educación y la sanidad; de manera general ha faltado capacidad para dar continuidad a las soluciones y un acostumbramiento a que los servicios públicos no funcionen como deberían.
Un ejemplo de que la continuidad y trabajo multi sectorial es viable, cita a los países que como Chile han mantenido sus periodos presidenciales desde los años 70s. El presidente Sebastián Piñera creó la primera aceleradora de startups pública del mundo llamada Start-up Chile, la cual reunió al talento y sector empresarial para el desarrollo de emprendimientos con impacto tanto local o nacional, como internacional. Posteriormente, con la presidenta Michelle Bachelet se impulsaron los Small Business Development Centers (SBDC), que actualmente tiene entre 50 y 60 en Chile y donde los pequeños empresarios encuentran apoyo técnico y de capacitación para aumentar impacto económico. Esta continuidad, agrega, es una excepción a la regla que debería ser la regla a la excepción.
Por su parte, Luis agrega que en América Latina existe el talento necesario para innovar y hay países que tienen buenos avances digitales. Sin embargo, también hay desafíos estructurales como la fragmentación en donde las instituciones terminan resolviendo lo mismo por separado sin interoperan entre ellos. Con ello, la innovación pública queda coartada y sin posibilidad de escalar. Eso también es parte de la discontinuidad institucional, pues los cambios de gobierno terminan reiniciando procesos en lugar de construir sobre lo que ya existe.
Manteniendo una mirada optimista y realista, también considera que el foco debe ser el ciudadano y su confianza en las instituciones, especialmente en la protección y uso de sus datos. Hoy los gobiernos tienen la oportunidad de pensar la innovación como un bien público y, tomando como referencia el Triángulo de Sábato, tanto la academia, el estado y sector privado, deben trabajar juntos de forma articulada para lograr procesos consistentes y basados en la confianza.
ILG, un llamado para transformar la región
En una reflexión final y compartiendo su experiencia en el programa ILG, ambos coincidieron en que éste les dio la oportunidad de compartir con colegas del sector público de diversos países, confirmando que existen desafíos comunes, que ninguno se resuelve solo y que la integración regional deja de ser un ideal romántico para convertirse en una estrategia que, en comparación con lo que sucede en otras regiones, es viable. Ambos resaltaron que el programa no solo forma técnicos, sino personas capaces de liderar el cambio y tejer las redes que hoy necesita la región para estar más articulada.
Ambos coinciden en que el programa reúne talento que tiene pasión e interés genuinos para mejorar la calidad de vida de las personas y que brinda un empoderamiento, pero también es un llamado a la acción para que, desde la posición de cada uno, hagan una diferencia genuina porque como aprendieron en ILG: “¿si no somos nosotros quién y si no es ahora cuando?”
¡Gracias Patricio y Luis por su genuino compromiso con la innovación pública en la región!